Biodanza y Psicología

BAILA COMO TÚ QUIERAS BAILAR

Vengas cuando vengas
Deja atrás el peso
Quema las maletas
Tira tu champú

Tengas lo que tengas
Dame lo que quieras
A plazos o entera
Como veas tú

Hagas lo que hagas
Hazlo porque quieres
No pongo deberes
Y no paso lista


Vistas como vistas
Falda o pantalón
No te me disfraces
Para la ocasión

No te quiero retener
Si te da el punto, te vas
Y aunque me veas mirar
Baila como tú quieras bailar

Vengas cuando vengas
Ven sin salvavidas
Sin paracaídas
Y sin afeitar

Digas lo que digas
Dilo sin sedante
Fuerte y al semblante
Lo puedo encajar

Hagas lo que hagas
Que sea sincero
Sin quizás sin peros
Y sin avalista

Vistas como vistas
Seda o algodón
No te me disfraces
Para la ocasión

No te quiero retener
Si te da el punto, te vas
Y aunque me veas mirar
Baila como tú quieras bailar

Baila como quieras bailar, baila como quieras bailar
Baila como quieras bailar, baila como tú quieras bailar

¿SABES CÓMO ACTÚA LA HORMONA DE LOS ABRAZOS?

Seguramente has oído hablar de la oxitocina, una hormona asociada a muchos de nuestros gestos de cariño, como los abrazos. Su fama es bien merecida. Se trata de un hallazgo científico muy valioso, que corrobora algo que todos hemos sabido desde siempre: los abrazos confortan, sanan y hacen la vida más feliz.

Hace unas décadas se descubrió que cuando las mujeres dan a luz segregan fuertes cantidades de oxitocina. Esta hormona atenúa el dolor del parto y, en cambio, facilita que aparezca un sentimiento intenso de afecto por el recién nacido. Se traduce en deseos de abrazar, de dar besos, de acariciar.

Lo mejor vino después. Con diferentes experimentos que se realizaron en todo el mundo, pudo comprobarse que eran muchas más las situaciones que activaban la producción de esta hormona. Se descubrió, por ejemplo, que un abrazo de 5 segundos la estimula; pero uno de 20 segundos la activa y equivale a un mes de terapia. Maravilloso, ¿cierto? Pero la cosa no para ahí. Los besos que son percibidos como una manifestación de amor son también liberan oxitocina.

“Te abrazo y corren las mandarinas; te beso y todas las uvas sueltan el vino oculto de su corazón sobre mi boca”

–Gioconda Belli–

El bienestar emocional no es la única consecuencia positiva de la segregación de esta hormona. También incide decisivamente en el bienestar físico. Ayuda a que te enfermes menos y a que sanes más rápido, en caso de que algo te afecte. Fortalece el sistema inmunológico y mejora el funcionamiento de tu corazón. Es un pequeño prodigio químico que enriquece tu vida.

¿Cómo activar la hormona de los abrazos?

La oxitocina es una hormona que se activa fundamentalmente a través del contacto físico. Se libera fácilmente a través de los abrazos y los besos, pero también responde a otros estímulos como una palabra afectuosa o incluso una simple palmadita en el hombro.

 

Todos tenemos en la piel unos receptores que se llaman corpúsculos de Meissner. Esos componentes nos permiten percibir la temperatura, la textura de las cosas, las caricias, los pellizcos, etc. Tan pronto como reciben el estímulo, envían una señal a tu corteza cerebral que interpreta de qué clase de estímulo se trata. Pues bien, tenemos más de estos corpúsculos en las manos y en los labios.

En un experimento llevado a cabo en la Universidad de California se monitoreó el funcionamiento del cerebro de un grupo de voluntarios a través de resonancias magnéticas funcionales. Así se pudo comprobar que un abrazo estimulaba notablemente la producción de oxitocina. En el grupo estudiado, dicho abrazo debía provenir de una persona por la que no se sintiera atracción sexual, ni enamoramiento. Este estudio también  probó que a más oxitocina, menos cortisol, que es la hormona del estrés.

Datos que quizás no conoces sobre la hormona de los abrazos

Para que comprendas mejor el funcionamiento de la hormona de los abrazos, a continuación compartimos algunos datos que quizás no conocías y que te permitirán entender por qué la oxitocina se ha convertido en el centro de interés de muchos estudios.

 

  • La hormona de los abrazos se produce en la glándula pituitaria.Está regulada por las células del hipotálamo, que a su vez incide en todas las glándulas del organismo. Como quien dice: tiene que ver con todo el cuerpo.
  • Cuando la oxitocina se produce, aparece en la sangre.Si eso ocurre, la amígdala desencadena una serie de reacciones que se traducen en un comportamiento más generoso y tranquilo.
  • En 1998 se descubrió que los niños autistas tienen niveles menores de oxitocina. En 2003 se hizo un experimento en el que se les administraba esta hormona por vía intravenosa y se observó un descenso en las conductas automatizadas de estos niños.
  • La oxitocina es un excelente antídoto contra los miedos y fobiasEn otras palabras: si estás en una situación social que te provoca temor, probablemente un abrazo de alguien que en ese momento tengas cerca te reconfortará.
  • Los abrazos contribuyen a disminuir la tristeza y a mejorar el funcionamiento de la presión arterial.Por otro lado, los besos tienen un efecto similar al de un analgésico, pero además contribuyen a quemar calorías y a disminuir las arrugas.
  • La hormona de los abrazos también contribuye a que se produzca más serotonina y dopamina.En palabras más comunes, reduce el estrés y ayuda a que tengas una actitud más positiva frente a la vida.

 

La industria farmacéutica permite que podamos aumentar nuestros niveles de oxitocina mediante fármacos. Pero, ¿por qué privarte de los abrazos y los besos? No tienes que buscarlos en ninguna farmacia, son gratuitos y además te ayudan a romper esas barreras de soledad. Barreras que muchas veces son las potenciadoras de tus angustias.

Taller RELACIONES y COMUNICACIÓN, en Madrid, 28 nov. 2015

28 noviembre Madrid.  

“Si no tienes una relación contigo mismo, todas las demás relaciones se vuelven superficiales. Y si tu relación contigo mismo es muy profunda y constante, entonces, de forma natural, desarrollas la habilidad para manejar cualquier tipo de relación que te rodee”

Sri Sri Ravi Shankar imagen relaciones

 

En la medida en que los humanos se han ido identificando cada vez más con la mente, la mayoría de las relaciones no se arraigan en el Ser y así se convierten en una fuente de dolor y permanecen dominadas por los problemas y el conflicto.

Relacionarse es Correspondencia entre las Personas, es decir: Responder conjuntamente y Conectarse.

“No podemos vivir sin afecto, nadie puede hacerlo, Pero sí podemos amar sin esclavizarnos”  Walter Riso.

 

“Aprendamos a hablar de nosotros mismos desde el Corazón, entonces lo que diremos será la historia de todos” Mario  San Miguel

 

DÓNDE?

Sala BADDEYOGA, en C/ Arenal, num 5, 2ª planta Madrid. Metros Opera y Sol. https://www.google.es/maps/place/Badde+Yoga/@40.396413,-3.713,15z/data=!4m2!3m1!1s0x0:0xc4721a64812524c4

CUÁNDO?   Leer más

DEJE QUE SUBA LA FIEBRE según Juan-M. Dupuis

PARA SANAR. Y disfruta de momentos para ti descansando.La primera reacción de la mayor parte de médicos, padres y enfermos es querer bajar la fiebre cuando aparece. Primero con medidas no farmacológicas una vez que supera los 37,8º y con fármacos a partir de 38,5 °C.

Pero en el caso de las infecciones virales (que son la gran mayoría de los casos) actuar así es una tontería mayúscula. Ahora verá por qué.

Los virus entran generalmente en el cuerpo por la nariz o la boca. Penetran en una célula y se reproducen en su interior hasta que ésta queda totalmente repleta, ocupando su interior por millones.

Si en ese momento observara la célula en un microscopio electrónico, tendría la impresión de que está llena de celdillas de abejas. Se trata de los virus, que están tan juntos como las celdillas de un panal de miel. Colonizada por completo, la célula muere, explota y todos los virus salen y se dispersan. Cada uno entra en una célula sana y el ciclo vuelve a empezar.

Por lo tanto, la propagación del virus es muy rápida. Millones de células o incluso miles de millones pueden verse afectadas en pocas horas. Son tantas las que mueren que la persona no tarda en sufrir lesiones en los órganos. Le duelen las articulaciones, la cabeza, los músculos, la tripa, los oídos u otras zonas, según el caso.

Por suerte, el cuerpo no se queda sin actuar ante una invasión de virus.

Tan pronto como un virus penetra en una célula, ésta libera sustancias que hacen que se inflamen los vasos sanguíneos cercanos. La sangre circula con mayor lentitud y se acumula en el lugar de la infección, lo que permite a los glóbulos blancos (leucocitos), que están en la sangre, atravesar la pared de los vasos sanguíneos y unirse a la célula infectada. Esto ocurre porque los glóbulos blancos se ven atraídos por las sustancias quimiotácticas que libera la célula.

Por su parte, la persona percibe únicamente una inflamación, que se debe a la sangre al acumularse en la zona infectada, que hace que ésta se ponga roja, caliente y duela… Pero esto es una buena señal.

La inflamación es un mecanismo natural y espontáneo de defensa del organismo ante cualquier agresión. La célula infectada se encuentra rodeada de millones de glóbulos blancos. Son tan numerosos que bloquean la oxigenación. Al no poder efectuar la respiración metabólica, la célula fermenta y produce dióxido de carbono y ácido láctico, lo que crea una acidez en la célula que bloquea la reproducción de los virus. Asimismo, el catabolismo celular incrementa la temperatura local, lo que propicia la muerte de los virus.

Por supuesto, la célula también muere, pero la propagación del virus se detiene, que es más importante.

Al morir la célula lo hacen también los leucocitos, liberándose determinadas sustancias que, actuando sobre centros termoreguladores cerebrales, elevan la temperatura corporal, provocando así la fiebre. Esta temperatura corporal significativamente más elevada acaba por aniquilar todos los virus que han afectado al organismo, desapareciendo la infección a través de un mecanismo completamente natural.

Como ve, la estrategia de reacción del cuerpo es doble: por un lado aumenta la temperatura local, donde la célula enferma, y aumenta la temperatura general del cuerpo, que es la fiebre. Estas dos reacciones contribuyen a detener la infección viral.

La inflamación y la fiebre son buenas

La inflamación, cuando es pasajera, y la fiebre, cuando no supera los 40°C, son reacciones muy eficaces del organismo para protegerse contra los virus. De hecho, son indispensables: sin ellas, los virus nos matarían sin la menor resistencia.

Nuestros mayores siempre lo han sabido. Antaño, cuando alguien sufría una infección, se le metía bajo las mantas y se le hacía beber infusiones para que sudara y aumentara la temperatura.

Un ejemplo de hasta qué punto es eficaz la forma de reacción del organismo es que un virus tan peligroso como el de la poliomielitis, que provoca minusvalías de por vida, ve cómo disminuye su velocidad de reproducción en un 99 % cuando la temperatura pasa de los 38,5 a los 39 °C. (1)

Hay que decir que, antes de los años sesenta, un elevado número de niños era infectado por el virus de la poliomielitis. Entre el 90 y el 95% de las personas ni se daba cuenta, ya que sus defensas naturales eliminaban el virus antes incluso de haber provocado los síntomas de la enfermedad. Una minoría caían enfermos, pero la mayor parte sufría entonces una subida de fiebre que destruía el virus según el mecanismo antes descrito.

Sin embargo, si por desgracia alguien les hubiera dado en ese momento una aspirina para “bajarles la fiebre”, entonces se habría desencadenado la catástrofe: el virus atacaba la médula espinal y provocaba la parálisis de las piernas.

Por eso, dar una simple aspirina, paracetamol o ibuprofeno a una persona infectada por un virus puede tener consecuencias desastrosas: al intentar bajar la inflamación y la fiebre se le da un gran impulso al virus. El organismo queda despojado de sus protecciones naturales y ya no cuenta con ningún medio para evitar la proliferación del virus y de la enfermedad.

Una experiencia famosa

Los médicos ya no tienen en realidad ninguna excusa para continuar cometiendo el error de “luchar contra la fiebre” (salvo, claro está, que exista riesgo de afectación neurológica con presencia de un cuadro convulsivo, en cuyo caso habría que bajar la fiebre urgentemente).

Este fenómeno se ha comprendido y se ha explicado científicamente desde la década de los sesenta, es decir, desde hace ya medio siglo. Si ni siquiera hoy se ha transmitido el mensaje lo suficiente, ¿cuándo se va hacer?

Vea el siguiente experimento: cogemos a dos grupos de conejos sanos. El primer grupo lo colocamos en una atmósfera a 20 °C, por lo que su temperatura es de 39 °C. A los del segundo grupo los ponemos a una atmósfera de 36 °C, lo que hace que su temperatura sea de 40 °C. Si en ese momento se inocula a los conejos de ambos grupos el virus de la mixomatosis, el 63 % de los del primer grupo de baja temperatura muere, frente a tan sólo el 30% que muere en el grupo de alta temperatura. Y eso no es todo: al inyectar a los conejos enfermos un producto que evita la fiebre (como la aspirina o el paracetamol), duplicamos el número de muertes. ¡Y esto se sabe desde hace cincuenta años! (2)

Además, como ha visto antes con el ejemplo de la polio, una sutil diferencia de temperatura (0,5 °C) puede implicar una enorme disminución de la velocidad de reproducción de los virus. Es la diferencia entre estar sano y enfermo y, en algunos casos, incluso entre la vida y la muerte.

Recuerde: eliminar la fiebre puede aumentar la velocidad de replicación de los virus hasta el punto de desbordar el sistema inmunitario.

Provocar fiebre para curar

Mientras la medicina oficial sigue recomendando tomar baños tibios (además de medicamentos) para “bajar la fiebre”, lo mejor en realidad es hacer lo contrario, es decir, provocar fiebre para acelerar la curación (salvo en caso de síndrome febril convulsivo).

Aquí tiene un protocolo de “fiebreterapia” que puede utilizar para ayudar a su organismo a hacer frente de forma natural a las infecciones. No hay que usarlo si ya se tiene fiebre, si se está embarazada o si hay alguna contraindicación con la aplicación de calor.

Preparación: la fiebreterapia parece que sólo consiste en tomar un baño caliente, pero va mucho más lejos. Para que resulte eficaz, hay que seguir las instrucciones. Tenga a mano un termómetro, ropa absorbente (por ejemplo un albornoz de baño o un chándal). Elija el momento en el que pueda tener varias horas de tranquilidad por delante. Beba dos vasos de agua mineral y vaya bebiendo más agua durante y después del tratamiento. Prepare un baño de agua caliente.

Paso n.° 1: Entre en la bañera y vaya echando agua caliente hasta que alcance el umbral de temperatura que pueda soportar. Por lo tanto, tenga cuidado si lo prepara para otra persona, sobre todo para un niño (en este caso, y como precaución, puede bañarse con él).

Paso n.° 2: Tómese la temperatura mientras se está bañando, bajo la axila. Cuando alcance los 38,5 °C, cuente 20 minutos. Normalmente, ya habrá empezado a sudar mucho antes de llegar a esa temperatura. Beba agua mineral, pero no debe estar fría.

Paso n.° 3: Salga del baño una vez transcurridos los 20 minutos. Cuidado al salir, ya que a menudo se encuentra débil en ese momento. Séquese rápidamente, tápese la cabeza con una toalla y póngase el albornoz.

Paso n.° 4: Métase rápido en la cama antes de enfriarse. En ese momento debería tener tanto calor que sudará en abundancia, que es exactamente el objetivo que se persigue. Quédese tapado hasta el paso 5. Duerma si puede (de hecho, es lo mejor que puede hacer).

Paso n.° 5: Entre 45 minutos y dos horas más tarde, recuperará de modo natural su temperatura habitual. Antes de empezar a tener frío, quítese el albornoz húmedo. Intente no enfriarse. En este momento el tratamiento habrá llegado a su fin.

Puede volver a iniciar el ciclo varias veces y para casi todas las infecciones. Sin embargo, esta terapia es especialmente eficaz al inicio de la enfermedad.

¡A su salud!

Juan-M. Dupuis

EL CABALLERO DE LA ARMADURA OXIDADA

Cuento Biodanzado: Domingo 5 de octubre de 2014

Puente del Inconsciente al Consciente biodanzando caballero de la armadura oxidada

HORARIO: de 9,30h a 14’00h

PRECIOAportación Consciente y Responsable

IMPARTE: María Santos, Psicóloga Coach y profesora de Biodanza, especialista en psicoterapias corporales y educación 647533023

www.biodanzaypsicologia.com

LUGAR: Escuela Internacional de Medios Audiovisuales: EIMA.

C/Clemente Fernández 56, Madrid. Metro: Alto de Extremadura

Biodanzaremos una auténtica Transformación Interior.

×          Desaprender para ser uno mismo.

×          Trabajo con la sombra.

×          Desapego.

×          Capacidad de acción y perseverancia para superar obstáculos.

×          Confianza en tu voz interior.

×          Nada ocurre por casualidad, todo tiene un fin evolutivo.

×          Conexión con tu Yo.

Biodanzando tomaremos la decisión de liberarnos de la armadura que nos impide conocernos, Amarnos y Leer más